Aristarco de Samos fue un caso atípico en el mundo antiguo. Nacido alrededor del año 310 a. C. y vivió aproximadamente hasta el año 230 a. C., este astrónomo griego hizo algo que haría que lo tildaran de hereje en siglos posteriores. Propuso que la Tierra gira sobre su eje y orbita alrededor del Sol.
Es fácil descartar tales ideas como especulaciones descabelladas cuando no se cuentan con telescopios o matemáticas modernas. Sin embargo, Aristarco respaldó sus afirmaciones con lógica. Conocemos sus opiniones radicales principalmente porque otros historiadores las escribieron. Arquímedes y Plutarco hicieron referencia a su trabajo, demostrando que incluso si sus ideas fueran ignoradas, no eran desconocidas.
El único texto sobreviviente
La mayor parte del trabajo de su vida desapareció. Nos queda un único tratado sobreviviente titulado “Sobre los tamaños y distancias del Sol y la Luna”. Es corto. Es denso. Y es brillante.
En este texto, Aristarco intentó calcular las distancias relativas del Sol y la Luna a la Tierra. Sus métodos eran la geometría sólida. Sus resultados fueron incorrectos.
Llegó a la conclusión de que el Sol estaba significativamente más lejos que la Luna. Específicamente, subestimó la distancia al Sol en un factor de aproximadamente 20. La ciencia moderna nos dice que el Sol está aproximadamente 400 veces más lejos que la Luna. Aristarco no dio en el blanco. Pero aquí está la parte crucial. Demostró que el Sol y las estrellas se encuentran a distancias inmensas. Por eso el Sol parece tan pequeño a pesar de ser masivo. Su error estuvo en los números exactos, no en la escala fundamental del cosmos.
Por qué importaba su modelo
¿Por qué es importante un cálculo incorrecto? Porque su modelo situaba al Sol en el centro.
Si el Sol está tan lejos y es tan grande, tiene más sentido que la Tierra, más pequeña, se mueva a su alrededor. Orbitar una estrella gigante es más fácil que una estrella gigante orbitando una pequeña roca. Aristarco lo reconoció. Fue la primera persona registrada en proponer un modelo heliocéntrico (centrado en el Sol) del sistema solar.
Esto sucedió casi 1.800 años antes de que Nicolás Copérnico publicara su teoría similar. Es un duro recordatorio de que la ciencia correcta no siempre gana de inmediato. Las ideas de Aristarco fueron ampliamente rechazadas en su época. El modelo geocéntrico, con la Tierra en el centro, se ajusta mejor a la intuición humana. Si estás parado en el suelo, no sentirás que estás dando vueltas.
Un legado brillante
A pesar del rechazo de su astronomía, su nombre permanece grabado en el cielo nocturno.
Una de las características más destacadas de la Luna es un cráter que lleva su nombre. El cráter Aristarco se encuentra en la superficie lunar y es famoso por ser el punto más brillante de la Luna. Un pico en el centro de este cráter refleja intensamente la luz del sol. Es un monumento digno. El hombre que miró hacia arriba e imaginó una Tierra en movimiento es ahora parte del paisaje fijo que estudió.
A menudo pensamos que el progreso científico es una línea recta. No lo es. Es una serie de conjeturas, correcciones y verdades ignoradas. Aristarco hizo la primera suposición que importaba. Sólo tuvo que esperar milenios para que el resto de nosotros nos pusiéramos al día.
















