Una figura de terracota única en forma de cubo desenterrada en Macedonia del Norte sugiere un vínculo directo entre las antiguas diosas de la fertilidad y las viviendas que se creía protegían. Descubierta en 1981 en el yacimiento neolítico de Tumba Madžari, la “Gran Madre” se remonta aproximadamente a 7.800 años (entre 5800 y 5200 a. C.) y ofrece una visión poco común de las prácticas religiosas de los primeros asentamientos europeos.
El diseño inusual de la diosa
La escultura mide 39 centímetros (15,4 pulgadas) de alto, con una mitad superior claramente humana que presenta rasgos faciales detallados, que incluyen una nariz prominente, cejas arqueadas y ojos lineales. Tiene los brazos doblados y las manos apoyadas sobre la parte inferior sorprendentemente cuadrada de su cuerpo. Esta mitad inferior no es meramente estética; refleja exactamente* la forma cuadrada de las casas de Tumba Madžari.
Los arqueólogos teorizan que esta elección deliberada de diseño no fue accidental. La figura parece surgir de la casa misma, lo que implica una relación simbiótica entre la diosa y el hogar. Esto sugiere la creencia de que la diosa no solo vigilaba la vivienda, sino que estaba intrínsecamente vinculada a su seguridad y prosperidad. Los rastros de pintura marrón en la frente insinúan detalles decorativos como flequillo, añadiendo otra capa de realismo.
Encontrado dentro de una casa de la Edad de Piedra
La Gran Madre fue descubierta en el interior de una de las típicas casas neolíticas de Tumba Madžari. Estas estructuras medían aproximadamente 8 por 8 metros (26 por 26 pies), estaban construidas con postes de madera tejidos y cubiertas de arcilla. La casa también contenía una chimenea, un horno y docenas de vasijas, tazas y jarras de cerámica intactas. La figura de la diosa estaba colocada cerca del centro, lo que sugiere que ocupaba un lugar de importancia en la vida diaria.
En particular, la base hueca de la escultura indica que pudo haber servido como altar. La evidencia sugiere que en su interior se quemaban incienso, hierbas secas u ofrendas de cereales, lo que reforzaba aún más su función religiosa.
Un culto a la fertilidad y el papel de la mujer
Según el Museo Arqueológico de la República de Macedonia del Norte, donde se exhibe el artefacto, la presencia de la Gran Madre refleja una reverencia neolítica más amplia por las mujeres como dadoras de vida. El “papel de la mujer como madre y madre se equiparaba con un culto a la fertilidad o el culto a la diosa Gran Madre”. Esto subraya la importancia de las deidades femeninas en las primeras sociedades agrícolas, donde la fertilidad era esencial para la supervivencia.
Una singularidad balcánica
Se han encontrado figuras similares de la “Gran Madre” en toda la Europa neolítica y el Cercano Oriente, pero la simbiosis única entre la diosa y la estructura de la casa sólo se ha observado en los Balcanes. El hallazgo de Tumba Madžari es, por tanto, un ejemplo excepcional de creencias religiosas localizadas.
Este descubrimiento resalta cuán profundamente entrelazados estaban los primeros humanos con su entorno y las fuerzas espirituales que creían que lo gobernaban. La Gran Madre no es sólo una reliquia; es una conexión tangible con las mentes de las personas que vivieron hace casi 8.000 años.





















