Mediciones de la edad biológica: por qué los relojes actuales de la “edad verdadera” se quedan cortos y cómo la IA podría cambiarlo todo

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Las mediciones de la edad biológica, a menudo promocionadas como una forma de determinar la “verdadera edad” más allá de los simples años vividos, han ganado un impulso significativo en los últimos años. Si bien el concepto es simple (diferenciar la edad cronológica del declive biológico), la realidad es mucho más compleja. Los métodos actuales, a pesar de su popularidad entre las empresas de pruebas comerciales y los investigadores, están plagados de inconsistencias e incertidumbres que socavan su utilidad.

El auge de los relojes biológicos

La idea detrás de la edad biológica es sencilla: las personas envejecen a diferentes ritmos. Algunas personas mantienen la vitalidad juvenil hasta bien entrada la vida, mientras que otras experimentan un rápido declive. Los relojes biológicos pretenden cuantificar esto mediante la evaluación de varios biomarcadores (marcadores epigenéticos, proteínas sanguíneas, longitud de los telómeros y más) para estimar la edad biológica de una persona en años. Estas mediciones están destinadas a proporcionar información útil sobre el estado de salud, realizar un seguimiento de la eficacia de las intervenciones y acelerar la investigación antienvejecimiento.

Sin embargo, surge una falla crítica cuando se aplican diferentes relojes a los mismos datos. Estudios como el análisis del ensayo CALERIE sobre restricción calórica revelan discrepancias sustanciales. Cinco relojes de envejecimiento diferentes probados en 220 adultos arrojaron resultados contradictorios: dos mostraron beneficios de la restricción calórica, mientras que tres no. Esta inconsistencia plantea una pregunta fundamental: ¿en qué reloj debemos confiar?

Limitaciones inherentes y la ilusión de precisión

Más allá de las inconsistencias, los relojes biológicos actuales a menudo presentan una ilusión de precisión. La mayoría proporciona una estimación única de la edad sin reconocer incertidumbres inherentes a los datos o análisis. Según una investigación reciente, esto es sólo la punta del iceberg. Los relojes existentes a menudo no cumplen sus promesas, poniendo en riesgo una confianza injustificada o una ansiedad innecesaria por la salud.

La promesa de los modelos de salud basados en IA

Afortunadamente, está surgiendo un nuevo enfoque: los grandes modelos de salud (LHM). Estos sistemas de inteligencia artificial, similares a los que impulsan los chatbots como ChatGPT, están entrenados en vastos conjuntos de datos de salud para predecir el riesgo de mortalidad y el desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad. Los resultados preliminares sugieren que los LHM superan a los relojes biológicos existentes en precisión y confiabilidad.

A diferencia de los métodos actuales que requieren muestras biológicas, los LHM pueden funcionar sin ellas, aprovechando el poder de la IA para extraer información significativa a partir de una gran cantidad de datos de salud. Si bien aún está en desarrollo, esta tecnología tiene el potencial de superar las limitaciones de los relojes tradicionales.

La conclusión es clara: si considera realizar pruebas de edad biológica, proceda con escepticismo. Las mediciones actuales están lejos de ser definitivas, pero el futuro puede ofrecer alternativas más confiables impulsadas por la IA.