Energy Transfer, la compañía detrás del controvertido Dakota Access Pipeline, está intensificando su batalla legal contra Greenpeace con una estrategia sin precedentes: buscar bloquear una contrademanda presentada por Greenpeace International en los Países Bajos a través de un tribunal de Dakota del Norte. Esta medida, si bien no es del todo inaudita, representa un intento agresivo de sofocar los desafíos legales internacionales aprovechando la jurisdicción nacional.
El núcleo de la disputa
El conflicto legal surge de años de protestas contra el oleoducto Dakota Access, al que Greenpeace y otros grupos ambientalistas se opusieron con vehemencia. Energy Transfer obtuvo una sentencia de casi 670 millones de dólares contra Greenpeace USA a principios de este año, citando daños causados por las protestas. Ahora, en lugar de limitarse a hacer cumplir esa sentencia, la empresa está intentando activamente impedir que Greenpeace International presente una demanda por separado en su jurisdicción de origen: los Países Bajos.
Una maniobra legal poco convencional
La compañía del oleoducto está instando a la Corte Suprema de Dakota del Norte a emitir una orden judicial que bloquee la demanda holandesa. Los expertos jurídicos, incluido el profesor de la Facultad de Derecho de Columbia, George A. Bermann, señalan que este tipo de medidas cautelares internacionales son poco comunes. Los tribunales normalmente evitan interferir con procedimientos legales extranjeros a menos que sea absolutamente necesario, debido a cuestiones jurisdiccionales complejas.
El desafío de la aplicación de la ley
Incluso si el tribunal de Dakota del Norte concediera la orden judicial, hacerla cumplir sería problemático. Greenpeace International opera fuera de la jurisdicción de Estados Unidos. Sería difícil cobrar una sentencia por desacato de un tribunal de Dakota del Norte si la organización no tiene presencia en el estado. Esto plantea cuestiones fundamentales sobre los límites de los tribunales nacionales a la hora de controlar las acciones legales internacionales.
Por qué esto es importante
Este caso destaca una tendencia creciente: las corporaciones utilizan cada vez más tácticas legales agresivas para silenciar a la oposición. Al implementar esta inusual orden judicial, Energy Transfer está intentando extender su alcance legal más allá de las fronteras de Estados Unidos, sentando potencialmente un precedente para otras empresas que buscan reprimir el activismo internacional. El resultado probablemente dependerá de cómo el tribunal de Dakota del Norte equilibre su autoridad interna con los principios de autonomía jurídica internacional.
La situación subraya la tensión entre el poder corporativo y la resistencia ambiental, y genera preocupación sobre la erosión de las fronteras legales en una era de globalización. Es probable que el caso sea seguido de cerca tanto por grupos ambientalistas como por corporaciones, ya que podría redefinir el alcance de la guerra legal en el siglo XXI.
