Sustancias químicas que alteran las hormonas se encuentran en auriculares populares: los minoristas retiran los modelos

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Los minoristas europeos están retirando ciertos modelos de auriculares de los estantes después de que un nuevo estudio revelara rastros generalizados de sustancias químicas que alteran las hormonas en las principales marcas. La investigación, financiada por la Unión Europea, analizó 81 tipos diferentes de auriculares de compañías como Apple, Beats, Samsung, Bose, JBL y Sennheiser, y encontró que cada producto contenía al menos niveles detectables de bisfenoles, ftalatos y retardantes de llama.

Estos químicos son conocidos disruptores endocrinos relacionados con problemas reproductivos, problemas de desarrollo neurológico y otros riesgos para la salud. Si bien están presentes en bajas concentraciones, la ubicuidad de estas sustancias genera preocupación sobre la exposición acumulativa, particularmente para grupos vulnerables como niños, adolescentes y personas embarazadas. El estudio no sugiere un peligro inmediato, pero enfatiza los riesgos a largo plazo asociados con una exposición repetida y de bajo nivel.

Presencia química generalizada

Los investigadores desmontaron auriculares para recolectar 180 muestras de plástico de productos destinados a adultos, adolescentes y niños. Los análisis de laboratorio confirmaron la presencia de sustancias químicas peligrosas en más de 50 marcas. Cada auricular fue calificado en una escala de “verde” (menor riesgo), “amarillo” (cumple con la ley pero excede los límites voluntarios) o “rojo” (alta preocupación).

Los hallazgos notables incluyen:

  • Los AirPods Pro 2 de Apple y el Tune 720BT de JBL recibieron calificaciones “verdes” en todas las categorías.
  • Wave Beam y JR310BT (modelos para niños) de JBL recibieron puntuaciones “rojas”.
  • Los auriculares para juegos HyperX Cloud III de HP y Kraken V3 de Razer también recibieron puntuaciones “rojas” en todas las categorías.

Respuesta de la industria y preocupaciones metodológicas

Se contactó a once fabricantes para solicitar comentarios; Sólo Bose, Sennheiser y Marshall respondieron, afirmando que sus productos cumplen con las normas de seguridad. Algunas empresas cuestionaron la metodología del estudio, argumentando que los umbrales de prueba eran más estrictos que los requisitos legales.

Bose cuestionó el razonamiento del laboratorio, mientras que Sennheiser solicitó datos sin procesar para verificar sus propios hallazgos, los cuales no fueron proporcionados. Marshall reconoció el valor de dichos informes para mejorar la transparencia de la industria, pero señaló que el estudio utilizó límites de BPA más estrictos que los que se aplican comúnmente.

Exposición acumulativa: el panorama general

Los autores del estudio sostienen que el problema real no es el peligro inmediato, sino el efecto acumulativo de la exposición constante. “Incluso en un producto pequeño como los auriculares, hay un cóctel de sustancias químicas al que las personas podrían estar expuestas”, dice Karolína Brabcová, directora de campaña de la organización checa sin fines de lucro Arnika. “Multiplícalo por 100 porque utilizamos cientos de productos al día”.

Los expertos coinciden en que reducir la exposición siempre es beneficioso. El profesor Aimin Chen de la Universidad de Pensilvania señala que se necesitan más investigaciones para determinar la cantidad precisa de transferencia química de los auriculares al cuerpo, pero los tiempos de uso más prolongados y la humedad (como el sudor) podrían acelerar la liberación.

Los auriculares para juegos, en particular, recibieron altas calificaciones de “rojo”, lo que generó preocupación sobre el uso prolongado por parte de poblaciones sensibles. Si bien los auriculares de algunos niños obtuvieron mejores resultados, los investigadores exigen regulaciones más estrictas y mayor transparencia en la fabricación de productos de consumo. El estudio sugiere que las empresas pueden cumplir estándares de seguridad más altos y los consumidores deberían elegir marcas que prioricen políticas más seguras.

En última instancia, este informe subraya la presencia generalizada de sustancias químicas potencialmente dañinas en los productos cotidianos, instando a los legisladores y fabricantes a priorizar la seguridad del consumidor a través de regulaciones más estrictas y mejores opciones de materiales.