Un yacimiento de fósiles recientemente desenterrado en Hunan, en el sur de China, está remodelando nuestra comprensión de cómo la vida se recuperó después de una gran extinción hace aproximadamente 513 millones de años. El descubrimiento, denominado biota Huayuan, representa una instantánea sin precedentes de un ecosistema en recuperación, preservado con extraordinario detalle, incluidos tejidos blandos y estructuras internas. Casi el 60% de las especies encontradas son desconocidas para la ciencia.
La extinción de Sinsk y sus consecuencias
Hace unos 513,5 millones de años, el evento de extinción de Sinsk reformó dramáticamente el paisaje cámbrico de la Tierra, truncando la explosión de vida en el Cámbrico. Si bien se conoce la extinción en sí, lo que ocurrió inmediatamente después sigue siendo en gran medida un misterio. La biota de Huayuan llena este vacío, ofreciendo una ventana directa a la recuperación del ecosistema.
El sitio contiene 153 especies de animales en 16 grupos principales, con un total de más de 8.600 especímenes. Su riqueza y conservación rivalizan con las del famoso Burgess Shale en Canadá, clasificándolo como un raro Lagerstätte “tipo Burgess Shale” (BST), un lecho fósil donde incluso los tejidos blandos más delicados están fosilizados. Este nivel de detalle es fundamental porque muestra no sólo qué vivieron, sino cómo vivieron.
Un refugio en aguas profundas
Los paleontólogos saben desde hace mucho tiempo que la vida se recuperó de la extinción de Sinsk en unos pocos millones de años. Pero la biota de Huayuan sugiere dónde tuvo lugar esta recuperación: en aguas más profundas. Otros Lagerstätten del Cámbrico, como Burgess Shale y las biotas chinas de Qingjiang y Chengjiang, revelaron que las especies de aguas poco profundas fueron las más afectadas. Los fósiles de Huayuan demuestran que ciertos ecosistemas, particularmente aquellos en ambientes más profundos, sirvieron como refugios seguros.
La calidad de conservación en Huayuan es notable. Los fósiles incluyen no sólo estructuras externas sino también órganos internos, sistemas nerviosos e incluso detalles celulares. Los investigadores han identificado estructuras intestinales y tejidos ópticos, proporcionando vislumbres sin precedentes sobre la fisiología antigua.
Descubrimientos clave y conexiones globales
La biota presenta una amplia gama de animales, incluidos artrópodos (trilobites), depredadores (radiodontos) e invertebrados (esponjas, medusas). Muchas parecen haber sido preservadas en su hábitat natural, lo que permite hacer inferencias sobre el comportamiento; algunas especies se encontraron agrupadas, lo que sugiere que vivían en escuelas.
Un hallazgo particularmente significativo es el tunicado pelágico más antiguo conocido del mundo, un organismo que se alimenta por filtración y que es crucial para los ciclos modernos del carbono en los océanos. Su presencia sugiere que elementos clave de los ecosistemas marinos actuales ya estaban evolucionando poco después de la extinción.
Sorprendentemente, la biota de Huayuan comparte especies con Burgess Shale, a pesar de estar separadas por miles de kilómetros y millones de años. En Huayuan se han encontrado animales que alguna vez se consideraron exclusivos del sitio canadiense, como Helmetia y Surusicaris, lo que confirma patrones ecológicos más amplios.
“La extraordinaria biodiversidad de la biota de Huayuan ofrece una ventana única al evento de Sinsk al revelar la recuperación posterior a la extinción o la radiación en el entorno de la plataforma exterior”, afirman los investigadores. “Esto indica que el entorno de aguas profundas podría haber desempeñado un papel crucial en la estructuración de la diversificación y distribución global de los animales marinos desde principios del Cámbrico”.
Este descubrimiento subraya la notable resiliencia de la vida y la importancia de los ecosistemas de aguas profundas en la configuración de la evolución animal temprana. La biota de Huayuan seguirá siendo un punto focal para la investigación paleontológica en los próximos años.
