El clima de la Tierra está ahora más desequilibrado que nunca, y se confirma que la última década (2015-2025) fue el período de once años más caluroso registrado. El último informe El estado del clima global de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) revela una tendencia inquietante: los océanos están absorbiendo niveles de calor sin precedentes, superando todas las mediciones anteriores.
Contenido récord de calor del océano
En 2025, el contenido de calor del océano alcanzó un máximo histórico, superando el récord anterior establecido en 2024 por la asombrosa cifra de 23 zettajulios (23.000.000.000.000.000.000.000 julios). Se trata de un aumento drástico, teniendo en cuenta que el salto de 14 zettajulios entre 2020 y 2021 ya se consideraba alarmante. La magnitud de la energía que se absorbe es difícil de comprender: el informe la equipara con la detonación de doce bombas del tamaño de Hiroshima en el océano cada segundo del año.
Por qué esto es importante: Los océanos absorben aproximadamente el 91 % del exceso de calor procedente de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que evita un calentamiento más inmediato en la tierra. Sin embargo, esto no significa que el calor desaparezca; se acumula, alimentando condiciones climáticas extremas, olas de calor marinas y desestabilización climática a largo plazo.
Desequilibrio energético y efectos a largo plazo
El informe de la OMM es el primero en destacar el desequilibrio energético de la Tierra como un indicador clave. En un clima estable, la energía recibida del sol sería aproximadamente igual a la energía irradiada hacia el espacio. Pero como los gases de efecto invernadero atrapan el calor, ese equilibrio se destruye.
- Sólo el 1% del exceso de energía se almacena en la atmósfera.
- El 5% se acumula en la tierra, contribuyendo a las islas de calor.
- El 3% calienta el hielo, acelerando el derretimiento de los glaciares.
- El 91% restante va a los océanos.
Incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero se detuvieran inmediatamente, el Océano Austral por sí solo seguiría liberando calor almacenado durante al menos un siglo, perpetuando el calentamiento. Esto significa que las emisiones pasadas han bloqueado el calentamiento futuro, independientemente de las medidas inmediatas.
Clima extremo y vida marina en riesgo
Los océanos más calientes alimentan directamente fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos. El informe cita varias tormentas devastadoras en 2025, incluido el huracán Melissa, los ciclones tropicales Senyar y Ditwah, y tifones en Vietnam y Filipinas.
La crisis de la vida marina es igualmente grave. El aumento de las temperaturas del océano y la creciente acidez (debido al dióxido de carbono absorbido) amenazan al plancton, la base de las redes alimentarias marinas. Las aguas más ácidas disuelven los caparazones y esqueletos de estos organismos, lo que lleva al colapso del ecosistema. Las olas de calor marinas también causan mortandades generalizadas, liberando aún más gases de efecto invernadero a medida que los organismos en descomposición se descomponen.
La conexión con la seguridad global
El secretario general de la ONU, António Guterres, advierte que el estrés climático está desestabilizando la seguridad global, junto con los conflictos en curso. “Nuestra adicción a los combustibles fósiles está desestabilizando tanto el clima como la seguridad global”, afirmó. El informe subraya que la demora en abordar el cambio climático es ahora “mortal”.
El informe de la OMM se basa en datos de los servicios meteorológicos nacionales, socios de la ONU y decenas de expertos, lo que confirma la urgencia de la situación.
La conclusión ineludible es que la crisis climática se está acelerando y se requieren acciones inmediatas y drásticas para evitar consecuencias catastróficas.
