Una imagen recientemente revelada desde el espacio muestra una impresionante formación en la constelación de Cygnus, acertadamente apodada “anillo de diamantes”. Esta no es una propuesta celestial, sino más bien una estructura masiva de gas y polvo brillantes: un bucle de 20 años luz de ancho con una concentración brillante que se asemeja a una piedra preciosa.
Cómo se formó el anillo
La formación es el remanente de una burbuja reventada de gas de carbono ionizado. Esta burbuja fue creada por la intensa radiación y los vientos estelares emitidos por una estrella masiva y caliente. A diferencia de las típicas burbujas esféricas, ésta se expandió dentro de una densa nube molecular (el lugar de nacimiento de las estrellas). Finalmente, la presión en expansión rompió la simetría de la burbuja, dejando atrás la actual forma de anillo. Con sólo 400.000 años de antigüedad, es una estructura relativamente joven en términos cósmicos.
El “Diamante” es una ilusión
Inicialmente, los astrónomos pensaron que el grupo brillante en un lado del anillo era parte de la estructura, formando el “diamante” del anillo. Sin embargo, un análisis más detallado reveló que este no es el caso. El grupo brillante es en realidad un grupo separado de estrellas ubicado a varios cientos de años luz frente al anillo. Su aparente alineación con el anillo es simplemente una cuestión de perspectiva desde la Tierra.
Por qué esto es importante
Este descubrimiento resalta cuán significativamente las estrellas individuales pueden influir en sus entornos circundantes. Como dice Nicola Schneider, investigador que participó en el estudio: “El ‘anillo de diamantes’ es un excelente ejemplo de cuán enorme puede ser la influencia de las estrellas individuales en complejos de nubes enteros”. Comprender estas interacciones es clave para comprender la formación de estrellas dentro de la Vía Láctea.
El legado de SOFIA continúa
La imagen fue capturada por el ahora retirado Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA) de la NASA. Este telescopio aéreo, montado dentro de un Boeing 747 modificado, voló por encima del 99% de la atmósfera terrestre para observar el universo en longitudes de onda infrarrojas, que están bloqueadas por la atmósfera. Aunque SOFIA fue dado de baja en 2022 debido a preocupaciones presupuestarias, su archivo de observaciones todavía se está analizando, lo que arroja descubrimientos como este.
El “anillo de diamantes” cósmico comparte su drama visual con el fenómeno del mismo nombre durante un eclipse solar total, aunque los mecanismos subyacentes son completamente diferentes.
Esta formación ofrece una visión poco común de los procesos dinámicos de formación estelar y su influencia estelar, recordándonos la constante evolución del universo. El análisis continuo de los datos de SOFIA garantiza que este instrumento heredado seguirá brindando información sobre el cosmos en los años venideros.
