Sastres de la Edad del Hielo: la ropa cosida más antigua del mundo encontrada en cuevas de Oregón

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Los arqueólogos han confirmado que los fragmentos de piel de animales, descubiertos en cuevas de Oregón, representan la ropa cosida más antigua conocida en el mundo, que data de aproximadamente 12.000 años. Este descubrimiento proporciona evidencia directa de que los pueblos indígenas de América del Norte no solo sobrevivieron a la última edad de hielo, sino que lo hicieron con tecnología sofisticada que antes se suponía perdida en el tiempo.

Evidencia perecedera, impacto duradero

Los artefactos (fragmentos de piel cosidos, cuerdas y cordeles) fueron desenterrados por primera vez en 1958, pero recientemente fueron sometidos a una rigurosa datación por radiocarbono. El análisis, publicado en Science Advances, sitúa los materiales firmemente dentro del período Dryas Reciente (hace 12.900 a 11.700 años), una época de frío extremo en el hemisferio norte.

Esto es importante porque la ropa rara vez se conserva en contextos arqueológicos. El hecho de que estos fragmentos existan es notable. La mayoría de las herramientas de esta época se han deteriorado por completo o se han perdido debido a la erosión. La supervivencia de estos textiles ofrece una rara visión de la vida cotidiana de quienes vivieron el último máximo glacial.

Más allá de la supervivencia: artesanía y cultura

Las pieles, que se confirmó que eran de alces norteamericanos, fueron hábilmente depiladas y cosidas usando cordones trenzados de fibras de artemisa, adelfa, enebro y amarga. Estos cordones variaban en ancho, lo que sugiere una variedad de usos más allá de la simple confección de ropa. Esto indica una comprensión avanzada de los materiales y las técnicas de tejido.

“Ya sabíamos que lo hacían, sólo teníamos que suponer y adivinar cómo eran”, dice el autor principal del estudio, Richard Rosencrance. “Eran costureros consumados y serios durante la Edad del Hielo”.

La presencia de agujas de hueso finamente elaboradas (algunas con ojos lo suficientemente pequeños para realizar costuras detalladas) e incluso posibles elementos ornamentales sugieren que la ropa no era simplemente funcional sino que también servía como una forma de expresión e identidad cultural. Ésta es una idea clave: la gente no sólo sobrevivía al frío; se estaban adaptando a ello con ingenio y talento artístico.

Un cambio impulsado por el clima

La desaparición de las agujas de hueso con ojos del registro arqueológico hace 11.700 años coincide con el calentamiento del clima. Esto sugiere que la ropa ajustada y muy aislante se volvió menos esencial a medida que mejoraron las condiciones. La evidencia sugiere que, si bien estos primeros pueblos eran expertos en sobrevivir al frío extremo, la tecnología de su vestimenta estaba directamente relacionada con las presiones ambientales predominantes.

El descubrimiento refuerza que América fue un centro de innovación durante el Pleistoceno tardío, con sólo un puñado de sitios de artefactos perecederos similares encontrados en el hemisferio occidental. Se necesita más investigación para determinar qué tan extendida estaba esta tecnología en las diferentes regiones.

En última instancia, estos hallazgos reescriben nuestra comprensión de la adaptación humana durante la última edad de hielo, confirmando que los indígenas norteamericanos fueron pioneros en ingeniería textil y estrategias de supervivencia. El descubrimiento es un testimonio del ingenio de los primeros pueblos y de la resiliencia de la cultura humana frente a desafíos ambientales extremos.