El campo magnético de la Tierra está formado por manchas de calor ancestrales y profundas

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Durante décadas, los científicos han estado desconcertados por dos enormes regiones del tamaño de un continente de roca inusualmente caliente en las profundidades de la Tierra: una debajo de África y la otra bajo el Océano Pacífico. Ahora, la investigación sugiere que estas misteriosas manchas no son sólo anomalías; Han dado forma activamente al campo magnético de nuestro planeta, haciéndolo ligeramente irregular durante millones de años.

El misterio bajo nuestros pies

Estas estructuras, que se extienden casi 1.000 kilómetros desde el núcleo externo hasta el manto, ralentizan las ondas sísmicas, lo que indica que son fundamentalmente diferentes del material circundante. Determinar exactamente en qué se diferencian ha sido difícil debido a su profundidad, pero nueva evidencia los vincula directamente con el comportamiento del campo magnético de la Tierra.

Cómo el calor impulsa el magnetismo

El campo magnético de la Tierra se genera por el movimiento caótico del hierro fundido dentro del núcleo. Este campo es crucial y nos protege de la dañina radiación solar. La fuerza y ​​forma de este campo dependen de cómo fluye el calor desde el núcleo al manto. Mediante el análisis de rocas volcánicas antiguas, los investigadores reconstruyeron cómo ha cambiado el campo magnético de la Tierra a lo largo de decenas de millones de años.

Las simulaciones confirman la conexión

Los investigadores realizaron simulaciones del flujo de calor a través del núcleo, con y sin estas enormes masas. Los resultados fueron claros: el modelo que incluía las manchas coincidía con precisión con los datos históricos del campo magnético. Según Andrew Biggin de la Universidad de Liverpool, “Estas simulaciones pueden reproducir características clave del campo magnético, pero sólo teniendo en cuenta la distribución desigual del calor que sale del núcleo”.

En otras palabras, estas regiones han sido significativamente más calientes durante cientos de millones de años, lo que ha ralentizado la transferencia de calor entre el núcleo y el manto. Este calentamiento diferencial es fundamental para estabilizar el campo magnético de la Tierra.

Un pasado magnético inestable

La mayoría de los geólogos asumieron que el campo magnético de la Tierra era simétrico durante largos períodos. Sin embargo, los nuevos datos revelan que el campo antiguo era sistemáticamente asimétrico, con desviaciones constantes que persistieron durante millones de años. Estas irregularidades se alinean con la presencia e influencia de las burbujas de calor profundas. Este descubrimiento también podría cambiar la forma en que los científicos interpretan el movimiento de las rocas antiguas, proporcionando una comprensión más profunda de la estructura interna de la Tierra.

Desafíos e investigaciones futuras

Si bien los hallazgos son convincentes, verificarlos directamente sigue siendo un desafío. Detectar diferencias de temperatura en el núcleo de la Tierra requiere analizar ondas sísmicas a través de vastas capas de material del manto, una tarea notoriamente difícil. A pesar del escepticismo de algunos geólogos, la investigación sugiere que pueden existir variaciones de temperatura similares en el núcleo externo superior, potencialmente detectables con técnicas más avanzadas.

Si se confirman, estos hallazgos podrían redefinir nuestra comprensión de cómo evolucionan e interactúan las estructuras profundas de la Tierra en escalas de tiempo geológicas.