Una nueva investigación revela que los pterosaurios, los primeros vertebrados en lograr vuelos propulsados, desarrollaron las estructuras cerebrales necesarias para la locomoción aérea sin el dramático agrandamiento cerebral observado en las aves. Un equipo internacional utilizó imágenes 3D avanzadas para reconstruir los cerebros de más de tres docenas de especies, incluidos pterosaurios, sus parientes más cercanos, los primeros dinosaurios, cocodrilos y aves. El estudio sugiere que estos reptiles voladores lograron volar rápidamente, con una estructura cerebral más parecida a la de los dinosaurios no voladores que a la de las aves modernas.
Rápida evolución del vuelo en los pterosaurios
Los pterosaurios aparecieron hace aproximadamente 220 millones de años, y ya eran capaces de volar con motor, una capacidad que evolucionó por separado en los dinosaurios aviares. Este nuevo estudio desafía la suposición arraigada de que los cerebros más grandes eran esenciales para el vuelo temprano.
El hallazgo clave es que los pterosaurios desarrollaron el vuelo temprano en su historia evolutiva, y lo hicieron con cerebros que eran relativamente pequeños en comparación con el tamaño de su cuerpo. Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins no encontraron evidencia de que el agrandamiento del cerebro fuera el impulsor inicial de su capacidad de vuelo.
“Nuestro estudio muestra que los pterosaurios desarrollaron el vuelo desde una etapa temprana de su existencia y que lo hicieron con un cerebro más pequeño similar al de los verdaderos dinosaurios no voladores”, dijo el Dr. Matteo Fabbri.
El papel de la visión y las adaptaciones tempranas
El equipo se centró en el lóbulo óptico, la región del cerebro responsable de la visión, como posible clave para el vuelo. Examinaron los cerebros de Ixalerpeton, un lagerpétido de la era Triásica (un pariente no volador de los pterosaurios que habita en los árboles) y descubrieron que ya poseía características relacionadas con una mejor visión, incluido un lóbulo óptico agrandado.
Esto sugiere que la visión mejorada puede haber sido un trampolín hacia el vuelo para los pterosaurios. Sin embargo, las formas y tamaños generales del cerebro entre Ixalerpeton y los pterosaurios mostraron muy pocas similitudes, lo que implica que los pterosaurios adquirieron el vuelo en una ráfaga, transformando rápidamente sus cerebros para satisfacer las demandas de la locomoción aérea.
Contraste con la evolución de las aves
El estudio contrasta marcadamente con el camino evolutivo de las aves. Mientras que los pterosaurios aparentemente “adquirieron el vuelo desde el principio”, las aves modernas parecen haber desarrollado el vuelo en un proceso más gradual, paso a paso.
Las aves heredaron rasgos como cerebelos agrandados y lóbulos ópticos de sus ancestros prehistóricos y luego los adaptaron con el tiempo para volar. Un estudio de 2024 incluso señaló la expansión del cerebelo como un componente clave en el vuelo de las aves.
“Básicamente, los cerebros de los pterosaurios se transformaron rápidamente y adquirieron todo lo que necesitaban para emprender el vuelo desde el principio”, explicó el Dr. Fabbri.
Implicaciones más amplias para comprender el vuelo
Los investigadores también analizaron las cavidades cerebrales en fósiles de cocodrilos y aves extintas, confirmando que los cerebros de los pterosaurios estaban moderadamente agrandados pero aún eran similares en tamaño a los de otros dinosaurios.
El paleontólogo Dr. Rodrigo Temp Müller destacó que los descubrimientos en el sur de Brasil continúan refinando nuestra comprensión de la evolución temprana de los dinosaurios y pterosaurios.
Esta investigación subraya que no existe una única forma de evolucionar el vuelo. Los pterosaurios demuestran que pueden surgir adaptaciones complejas rápidamente, incluso sin un agrandamiento significativo del cerebro, mientras que las aves siguieron un camino más gradual e incremental.
Los estudios futuros se centrarán en los detalles más finos de la estructura cerebral del pterosaurio, con el objetivo de descubrir los principios biológicos fundamentales detrás del vuelo. Los hallazgos aparecen en la revista Current Biology.
