La evidencia genética de sitios arqueológicos en Turquía y el Reino Unido confirma que los perros existieron hace al menos 15.800 años, extendiendo la historia conocida de la compañía canina por milenios. El descubrimiento arroja luz sobre cómo interactuaban los primeros humanos y perros, lo que sugiere una relación generalizada que es anterior a la agricultura y dio forma a los estilos de vida de los cazadores-recolectores.
Se confirman los primeros orígenes de los perros en Turquía
Los restos de perros más antiguos confirmados fueron desenterrados en el sitio arqueológico de Pınarbaşı, en el centro de Turquía, y datan de hace 15.800 años, del período Paleolítico superior. Hasta ahora, los restos de perros más antiguos identificados genéticamente tenían alrededor de 10.900 años. Los nuevos hallazgos hacen retroceder la evidencia directa de los perros en casi 5.000 años, lo que demuestra que los perros domesticados ya se parecían a los caninos modernos en esta época.
Los perros se extendieron por Europa hace 14.300 años
Un análisis genético adicional de los restos de la cueva de Gough en Somerset, Reino Unido, confirma que un perro vivió allí hace unos 14.300 años. Sorprendentemente, los perros turcos y británicos comparten un ancestro común reciente a pesar de estar separados por grandes distancias y un flujo genético humano limitado. Esto sugiere que una población más amplia de perros se expandió por Europa hace entre 18.500 y 14.000 años, probablemente llevada por la cultura epigravetiense cuando migraron desde la península italiana a Turquía y Europa occidental.
Los beneficios de la compañía canina temprana
La presencia de perros habría sido muy ventajosa para los grupos de cazadores-recolectores. Los perros brindaban asistencia en la caza, protección contra los depredadores y calor en condiciones difíciles. Los primeros humanos probablemente valoraban estos beneficios, como lo demuestra el trato dado a los perros en los entierros antiguos. En Pınarbaşı, los perros eran alimentados con pescado junto a los humanos y enterrados con aparente intención simbólica.
Interacciones rituales con perros
La cueva de Gough revela un aspecto aún más sorprendente de las primeras relaciones entre humanos y perros. La evidencia sugiere que los perros fueron tratados de manera similar a los humanos, con posible canibalismo, perforación de mandíbulas y grabados en los huesos. Si bien la naturaleza exacta de estas interacciones aún no está clara, indican una relación compleja en la que los perros pueden haber sido consumidos, honrados o ambas cosas.
Domesticación durante el último máximo glacial
La domesticación inicial de los perros probablemente ocurrió durante el último máximo glacial (hace entre 26.000 y 20.000 años). A medida que los humanos y los lobos se vieron obligados a compartir refugios durante este duro período, la interacción y la eventual domesticación se volvieron inevitables. La asociación que comenzó entonces continúa hoy, dando forma a la evolución tanto humana como canina.
Estos descubrimientos subrayan la compleja y profundamente arraigada historia del vínculo entre humanos y perros, extendiéndolo más atrás de lo que se pensaba anteriormente y revelando que los primeros humanos veían a los perros como miembros integrales de sus comunidades.




















