La NASA se está preparando para la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo, Artemis II, y un paso crítico en la preparación está en marcha: un segundo “ensayo general húmedo” del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS). Programada para el jueves 19 de febrero, esta prueba simula una cuenta atrás de lanzamiento completa, incluida la carga de más de 700.000 galones de combustible criogénico, pero se detiene deliberadamente antes de llegar a la ignición.
La importancia del ensayo
Esto no es sólo una formalidad. El combustible de hidrógeno, esencial para el SLS, es notoriamente difícil de contener debido a su estructura molecular. Incluso las imperfecciones microscópicas en el sistema pueden provocar fugas, como se demostró durante el ensayo general inicial sobre mojado a principios de este mes. La prueba está diseñada para identificar y resolver estos problemas antes de arriesgarse a un lanzamiento real con tripulación a bordo.
¿Por qué esto importa? El programa Artemis representa un cambio importante en la exploración espacial. No se trata sólo de regresar a la Luna, sino de establecer una presencia sostenible allí. Los fracasos actuales podrían retrasar el programa durante años y socavar la confianza del público. Este ensayo es un paso de alto riesgo, aunque necesario, hacia el logro de esos objetivos.
Qué implica la prueba
El ensayo imitará cada etapa de un día de lanzamiento real, incluida una cuenta regresiva completa, esperas simuladas e incluso una “limpieza” planificada: una cancelación de práctica para probar los protocolos de respuesta. Los ingenieros también realizarán el recuento de la terminal (los últimos 10 minutos antes del despegue) dos veces para simular retrasos en el manejo causados por el clima o fallas técnicas.
Mientras tanto, un equipo separado practicará procedimientos críticos de cierre de la nave espacial Orion, como sellar las escotillas, asegurando la eficiencia bajo presión.
Mirando hacia el futuro
Si la prueba se desarrolla sin problemas, la NASA apunta al 6 de marzo como la ventana de lanzamiento más temprana posible para Artemis II. La misión enviará al comandante Reid Wiseman, al piloto Victor Glover, a Christina Hammock Koch y al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen en un sobrevuelo lunar de diez días. Este es un preludio vital de Artemis III, la misión que tiene como objetivo llevar astronautas a la superficie lunar.
Como lo expresó el administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, “Esta es la primera vez que esta máquina en particular ha sido testigo de criógenos… Cómo respira (el cohete) y cómo quiere tener fugas es algo que tenemos que caracterizar”.
El ensayo se transmitirá en vivo, lo que permitirá al público seguir el proceso. El meticuloso enfoque de la NASA subraya el compromiso del programa con la seguridad y la confiabilidad antes de comprometerse con el próximo gran salto en la exploración lunar.
En última instancia, el éxito de Artemis II depende de pruebas rigurosas y de la voluntad de abordar incluso los defectos potenciales más pequeños. El ensayo general mojado no es sólo una práctica; es una validación crítica de todo el sistema antes de que los humanos se aventuren a regresar a la luna.




















