La falta crónica de sueño no se debe sólo a la fatiga; Daña activamente el intestino, reduciendo su capacidad de regeneración y aumentando el riesgo de enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Un nuevo estudio en ratones revela una vía directa entre el cerebro, el nervio vago y las células madre intestinales, lo que muestra cómo incluso la pérdida de sueño a corto plazo altera la función intestinal.
Salud intestinal relacionada con la actividad cerebral
Los investigadores descubrieron que cuando se privaba a los ratones del sueño durante sólo dos días, sus intestinos mostraban signos de estrés oxidativo. La cantidad de células madre intestinales vitales disminuyó en casi un 50 %, lo que afecta los mecanismos naturales de reparación del intestino. Esto es importante porque las células madre intestinales mantienen la integridad del revestimiento intestinal, una barrera crucial contra la inflamación y las enfermedades.
El estudio identificó un aumento en los niveles de serotonina en el intestino de los ratones privados de sueño. Si bien la serotonina es necesaria para la digestión, la exposición prolongada a niveles elevados puede provocar diarrea, EII e incluso el desarrollo de tumores. El centro del sueño del cerebro envía señales que interrumpen la recaptación de serotonina, lo que hace que se acumule en el intestino.
El nervio vago como conexión clave
El vínculo fundamental entre el cerebro y el intestino es el nervio vago, que regula la comunicación durante el estrés. Cuando los investigadores cortaron este nervio en ratones privados de sueño, los niveles de serotonina se normalizaron y los recuentos de células madre se mantuvieron estables. Esto demuestra que el nervio vago es el conducto principal para que las señales de interrupción del sueño lleguen al intestino. El mensajero químico clave que desencadena esta respuesta es la acetilcolina, liberada por el nervio vago para impulsar la liberación de serotonina.
Por qué esto es importante
Esta investigación es especialmente relevante dado que el 10% de los adultos en todo el mundo sufren de insomnio, una condición relacionada con mayores tasas de enfermedades crónicas, incluidas la EII, la diabetes y la depresión. Más del 75% de las personas con EII también informan alteraciones del sueño, y la falta de sueño duplica el riesgo de recaída. Sin embargo, la mayoría de los estudios sobre el sueño se centran en el cerebro, dejando el intestino prácticamente sin estudiar. Este nuevo trabajo demuestra que el intestino es un objetivo directo de la pérdida de sueño, con consecuencias potencialmente graves.
Implicaciones futuras
Los investigadores ahora están investigando si los trastornos crónicos del sueño podrían provocar daños intestinales a largo plazo, incluido el cáncer. Planean probar estos hallazgos en organoides intestinales humanos para confirmar la relevancia de esta vía en humanos. El objetivo final es desarrollar terapias dirigidas al nervio vago o vías moleculares relacionadas para tratar la disfunción intestinal en personas con insomnio.
“Cada componente de esta cascada es realmente importante como objetivo de una posible terapia”, afirmó Maksim Plikus, biólogo celular de la Universidad de California, Irvine.
Este estudio subraya que dormir no es sólo para descansar; es un requisito fundamental para la salud en general, incluido el buen funcionamiento del sistema digestivo.
