Un análisis reciente de datos de radar de décadas de antigüedad de la misión Magallanes de la NASA sugiere la existencia de un importante túnel subterráneo excavado por la antigua actividad volcánica en Venus. Este hallazgo, si se verifica, representaría apenas el segundo tubo de lava confirmado en Venus, uniéndose a descubrimientos similares en la Luna y Marte y, lo que es más importante, desafía la noción arraigada desde hace mucho tiempo de que Venus es un planeta geológicamente inerte.
La evidencia: firmas de radar y colapsos de superficie
El descubrimiento depende de reexaminar los datos recopilados entre 1990 y 1992. El orbitador Magallanes de la NASA cartografió la superficie de Venus utilizando un radar, una necesidad debido a la perpetua y densa capa de nubes del planeta. Estos escaneos de radar revelaron cadenas de colapsos de la superficie (hoyos donde el suelo ha cedido) que se extienden por decenas o incluso miles de millas. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que estas formaciones podrían indicar tubos de lava subyacentes, restos de magma fluido que se solidificó con el tiempo.
El estudio actual se centra en uno de esos colapsos cerca de Nyx Mons, un importante volcán en Venus. La firma del radar de este sitio coincide estrechamente con las observadas previamente en conocidos colapsos de tubos de lava en otras partes del sistema solar. El equipo estima que la estructura podría extenderse decenas de kilómetros bajo tierra, aunque sólo una parte de ella ha sido identificada definitivamente.
Por qué esto es importante: reevaluación de la geología de Venus
La posibilidad de que existan extensas redes de tubos de lava debajo de Venus tiene implicaciones importantes. Estos tubos podrían ofrecer entornos estables y protegidos (potencialmente incluso habitables) protegidos de las condiciones extremas de la superficie del planeta: temperaturas abrasadoras y presión atmosférica aplastante.
En términos más generales, el descubrimiento refuerza la idea de que Venus no es el mundo geológicamente “muerto” que alguna vez se consideró. Si bien el planeta carece de placas tectónicas al estilo de la Tierra, continúa acumulándose evidencia que muestra un vulcanismo en curso (o recientemente activo). El hecho mismo de que existan estos tubos sugiere que la roca fundida alguna vez fue mucho más frecuente en Venus de lo que se pensaba anteriormente.
Exploración futura: EnVision y más allá
Confirmar la extensión total y la estabilidad de este potencial tubo de lava requiere más investigación. Afortunadamente, las próximas misiones están preparadas para ofrecer observaciones más detalladas. La misión EnVision de la Agencia Espacial Europea, equipada con el Subsurface Radar Sounder (SRS), está diseñada para penetrar cientos de metros por debajo de la superficie de Venus. SRS podrá mapear estas cavidades incluso donde no existan aberturas en la superficie, ofreciendo una vista sin precedentes de la geología oculta del planeta.
Este descubrimiento no es un punto final, sino más bien el comienzo de lo que los científicos anticipan será un período prolongado y fructífero de investigación sobre el subsuelo del planeta gemelo de la Tierra.
