Un raro eclipse de ‘anillo de fuego’ deslumbra a la Antártida

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Un eclipse solar anular, a menudo llamado “anillo de fuego”, barrió recientemente la Antártida, creando una impresionante exhibición celeste visible para un pequeño número de observadores. El evento ocurrió el 17 de febrero cuando la Luna pasaba entre la Tierra y el Sol, apareciendo más pequeña en el cielo debido a su posición distante en su órbita.

Cómo funcionó el eclipse

El eclipse comenzó a las 4:56 a.m. EST (0956 GMT) con la luna oscureciendo gradualmente al sol. A diferencia de un eclipse solar total, donde la luna cubre completamente el sol, este fue un eclipse anular. Esto significa que la luna estaba demasiado lejos para bloquear completamente el disco solar, dejando un brillante anillo de luz solar visible alrededor de la silueta de la luna.

El pico del eclipse, conocido como anularidad, duró poco más de dos minutos y fue observable a lo largo de un estrecho corredor de 616 kilómetros (383 millas) en la Antártida. La estación de investigación Concordia, que alberga a menos de 100 personas, fue uno de los pocos lugares donde los científicos y visitantes pudieron presenciar el evento de primera mano.

Visibilidad global y lo que significa

Si bien la anularidad total se limitó a la Antártida, un eclipse parcial fue visible para aproximadamente 176 millones de personas en el sur de América del Sur y partes de África, incluida Madagascar. El eclipse concluyó a las 9:27 a.m. EST (1427 GMT) cuando la luna se alejó del disco solar.

Este eclipse subraya la precisión de la mecánica celeste. Los eclipses anulares son más raros que los eclipses solares totales porque requieren una alineación específica de la Tierra, la Luna y el Sol. El hecho de que esto haya ocurrido sobre la Antártida pone de relieve que gran parte de nuestro planeta permanece relativamente inexplorado por la mayoría de la gente.

¿Qué sigue?

Los observadores del cielo no tendrán que esperar mucho para ver otro espectáculo. Un eclipse lunar total, a veces llamado “luna de sangre”, está programado para el 3 de marzo. Más de 2.500 millones de personas, incluidas las de América del Norte, tendrán la oportunidad de ver la Luna tornarse de un rojo intenso a medida que atraviesa la sombra de la Tierra.

Para futuros eclipses solares, incluido uno importante el 12 de agosto, la protección ocular adecuada es esencial. Los anteojos o visores seguros para eclipses son cruciales para evitar daños oculares permanentes.