Los investigadores han mapeado la estructura molecular de Bas63, un virus que infecta E. coli, que revela conexiones sorprendentes con virus anteriores a la vida multicelular. El estudio, publicado en Science Advances, proporciona información sobre el potencial de los bacteriófagos como alternativas a los antibióticos y destaca su profunda historia evolutiva.
El auge de la terapia con fagos
Los bacteriófagos (virus que atacan específicamente a las bacterias) están ganando atención como solución a la creciente resistencia a los antibióticos. A diferencia de los antibióticos de amplio espectro, los fagos matan selectivamente las bacterias objetivo sin dañar las células humanas o animales. Esta precisión los convierte en candidatos prometedores para la “terapia con fagos”, un tratamiento que está ganando terreno para las infecciones resistentes a los medicamentos.
Revelando la estructura de Bas63
Utilizando microscopía crioelectrónica, científicos de la Universidad de Otago mapearon meticulosamente la estructura de Bas63, un miembro del género Felixounavirus. El virus, como todos los Caudoviricetes (los virus más abundantes en la Tierra), infecta bacterias utilizando una estructura compleja de la cola. El plano detallado de la cola de Bas63 revela cómo funciona durante la infección, un paso clave en la optimización de los fagos para uso terapéutico.
Conexiones virales antiguas
El análisis estructural reveló similitudes inesperadas entre Bas63 y virus relacionados lejanamente. Estas conexiones sugieren un vínculo evolutivo antiguo que se remonta a miles de millones de años, hasta una época anterior a que surgiera la vida multicelular. Los investigadores han sospechado durante mucho tiempo que los estudios estructurales de los virus pueden revelar relaciones distantes de manera más efectiva que el ADN solo.
Más allá de la medicina
Las implicaciones se extienden más allá de las aplicaciones médicas. Los bacteriófagos también pueden combatir las biopelículas en entornos industriales (procesamiento de alimentos, sistemas de agua) y proteger los cultivos agrícolas de patógenos bacterianos. Los datos en 3D en sí, que muestran las conexiones únicas del virus entre el bigote y el cuello, las proteínas hexámeras y las fibras de la cola, podrían inspirar a artistas, animadores y educadores.
Fósiles Vivientes
“Cuando observamos la estructura de los bacteriófagos, estamos observando fósiles vivientes, seres antiguos primordiales”, dijo el Dr. James Hodgkinson-Bean, investigador principal del estudio. “Hay algo realmente hermoso en eso”. Los hallazgos subrayan la importancia de la biología estructural para comprender la evolución viral y aprovechar su potencial para una variedad de aplicaciones.
Los bacteriófagos representan una poderosa solución natural a las amenazas emergentes en la medicina, la agricultura y la industria, y sus orígenes antiguos brindan una ventana única a la historia de la vida en la Tierra.






























