Un estudio histórico de dos décadas de duración revela que sólo los ejercicios de entrenamiento cerebral centrados en la velocidad y la atención dividida reducen significativamente el riesgo de demencia. Los ejercicios tradicionales de memoria o razonamiento, a pesar de décadas de popularidad, no mostraron ningún efecto protector discernible. Los hallazgos, publicados en Alzheimer’s & Dementia, sugieren una nueva vía para la preservación cognitiva a medida que las poblaciones envejecen.
La prueba a largo plazo
El estudio, iniciado a finales de los años 1990, siguió a 2.021 participantes de 65 años o más. Los participantes se dividieron en cuatro grupos: entrenamiento de velocidad, memorización, razonamiento y un grupo de control que no recibió entrenamiento cognitivo. Los grupos de entrenamiento se sometieron a sesiones de 5 a 6 semanas (de 60 a 75 minutos cada una) y algunos recibieron sesiones de “refuerzo” de seguimiento años después.
Veinte años después, los resultados fueron sombríos. Sólo el grupo de entrenamiento de velocidad mostró una reducción mensurable en los diagnósticos de demencia. Aquellos que también participaron en sesiones de refuerzo experimentaron un 25% menos de riesgo de demencia en comparación con otros grupos. Los grupos de memorización y razonamiento no mostraron beneficios sobre el grupo de control.
Por qué es importante la velocidad
Los investigadores creen que la clave está en la naturaleza adaptativa del entrenamiento de velocidad. Los ejercicios implicaron identificar objetos coincidentes presentados simultáneamente en la visión central y periférica, y la dificultad aumentó a medida que mejoraba el rendimiento. Este desafío constante puede desarrollar resiliencia cognitiva a diferencia de la memoria estática o las tareas de razonamiento.
Como explica Marilyn Albert, neurocientífica de la Universidad Johns Hopkins, “el entrenamiento de la velocidad de procesamiento no es muy divertido. Es difícil”. Esto sugiere que el entrenamiento cognitivo efectivo no se trata de facilidad, sino de superar los límites mentales de una manera estructurada.
Implicaciones para los juegos de entrenamiento cerebral
El estudio plantea dudas sobre el potencial de las aplicaciones y videojuegos comerciales de entrenamiento cerebral. Si bien muchos afirman que mejoran la salud cognitiva, la evidencia que respalda su eficacia sigue siendo limitada. Los expertos advierten contra afirmaciones exageradas, pero sugieren que si se diseñan correctamente, ejercicios similares centrados en la velocidad podrían producir beneficios comparables.
Los próximos pasos
Las investigaciones futuras se centrarán en identificar los cambios cerebrales específicos desencadenados por el entrenamiento de velocidad. Las resonancias magnéticas y los estudios en animales pueden revelar los mecanismos subyacentes que impulsan la neuroprotección. Mientras tanto, los factores establecidos en el estilo de vida (actividad física regular y presión arterial saludable) siguen siendo fundamentales en la prevención de la demencia.
El ensayo demuestra que un período relativamente corto de entrenamiento intensivo de velocidad (semanas, no años) puede proporcionar protección cognitiva a largo plazo. Esto sugiere que el ejercicio mental dirigido podría convertirse en una estrategia viable para retrasar la demencia en una población que envejece.




















