Una nueva investigación revela un sorprendente mecanismo genético en ratones rayados africanos que parece determinar si un macho muestra un comportamiento cariñoso o agresivo hacia su descendencia. Los científicos han identificado un solo gen, Agouti, que, cuando se activa, puede hacer que un ratón macho pase de una paternidad atenta a una agresión infanticida. Sin embargo, el estudio enfatiza que este “interruptor” genético opera en conjunto con las condiciones sociales, lo que sugiere que la biología y el medio ambiente interactúan para dar forma al cuidado paterno.
La rareza de los padres involucrados en el mundo de los mamíferos
El cuidado paterno activo es notablemente poco común entre los mamíferos, presente en sólo alrededor del 5% de las aproximadamente 6.000 especies. Esta escasez ha hecho que comprender los mecanismos subyacentes detrás del comportamiento paternal sea un desafío importante. El ratón rayado africano (Rhabdomys pumilio ) ofrece una oportunidad única de estudio porque los machos de esta especie muestran un amplio espectro de comportamientos paternos, que van desde una atención atenta hasta una completa indiferencia, o incluso violencia hacia sus propios cachorros.
El contexto social impulsa la agresión: vivienda grupal versus vivienda solitaria
Los investigadores descubrieron que los ratones macho alojados en grupos con otros padres y sus crías tenían muchas más probabilidades de ignorar o atacar a las crías que los machos mantenidos aislados. Esto sugiere que la presión social y la competencia juegan un papel crucial en la regulación del comportamiento paterno. Cuando los machos fueron trasladados de jaulas abarrotadas a confinamientos solitarios, su agresión disminuyó y sus instintos de crianza resurgieron.
El papel del gen agouti y el área preóptica medial (MPOA)
El estudio identificó el área preóptica medial (MPOA), una región del cerebro conocida desde hace mucho tiempo por su participación en el cuidado materno en los mamíferos, como un área clave que regula el comportamiento paterno. El seguimiento de la actividad cerebral mostró que los padres atentos tenían una mayor actividad en el MPOA. Un análisis posterior de la expresión genética dentro del MPOA reveló que el gen Agouti era significativamente más activo en padres agresivos que en padres cariñosos.
“Décadas de trabajo han demostrado que el MPOA actúa como un centro para la atención materna en todos los mamíferos”, explica el Dr. Forrest Rogers, autor principal del estudio.
Para confirmar la influencia del gen, los investigadores aumentaron artificialmente la expresión de Agouti en el MPOA de ratones macho utilizando vectores virales. El resultado fue un cambio dramático en el comportamiento: los padres que antes se preocupaban se volvieron agresivos con los cachorros, lo que sugiere que Agouti actúa como un interruptor molecular para el cuidado paterno.
No sólo la genética: las condiciones sociales moderan el efecto
Si bien el gen Agouti parece tener un fuerte vínculo con el cambio en el cuidado paterno, Rogers advierte que este cambio molecular no es toda la historia. La investigación muestra que la vivienda social, por ejemplo, podría moderar este efecto. Cuando los machos fueron trasladados de viviendas grupales a jaulas solitarias, los niveles de Agouti disminuyeron y el cuidado aumentó, lo que sugiere que el gen está más influenciado por el contexto social que por la disponibilidad de alimentos.
Limitaciones e investigaciones futuras
Es fundamental señalar que este estudio se centró exclusivamente en ratones rayados africanos. Los hallazgos no se pueden extrapolar directamente a otras especies, incluidos los humanos. Si bien Agouti puede desempeñar un papel similar en otros mamíferos, actualmente no hay evidencia que lo respalde. Esta investigación proporciona un punto de partida fundamental para futuras investigaciones sobre la compleja interacción entre la genética, el entorno social y el comportamiento paterno en los mamíferos.
El estudio subraya que incluso comportamientos aparentemente instintivos, como el cuidado de los padres, no están únicamente programados, sino que están moldeados por una interacción dinámica entre los genes y el entorno que los rodea.





















