La exposición a dos “químicos permanentes” comunes, PFNA y PFOSA, está relacionada con un envejecimiento biológico más rápido en hombres de mediana edad, según una investigación de la Universidad Jiao Tong de Shanghai. Este hallazgo genera preocupación sobre los efectos a largo plazo sobre la salud de estas sustancias ampliamente utilizadas, incluso cuando las industrias continúan introduciendo nuevas variantes de PFAS.
El problema de los “Forever Chemicals”
Las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son una clase de más de 12.000 productos químicos sintéticos diseñados para ofrecer durabilidad. Se han utilizado desde la década de 1940 en productos desde utensilios de cocina antiadherentes hasta espumas contra incendios, apreciadas por su capacidad para resistir el agua, el fuego y la grasa. Sin embargo, esta durabilidad también significa que no se descomponen en el medio ambiente (o en el cuerpo humano) durante siglos. Esta persistencia es la razón por la que se les llama “químicos eternos”.
Los científicos relacionan cada vez más la exposición a las PFAS con problemas de salud, incluidos el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Si bien se están eliminando gradualmente algunos PFAS más antiguos, los fabricantes ya están eludiendo las regulaciones creando versiones ligeramente modificadas que logran propiedades similares. Esto crea un ciclo continuo de exposición a sustancias químicas nuevas y no probadas.
Lo que muestra la nueva investigación
El estudio, dirigido por Xiangwei Li, analizó muestras de sangre de más de 326 adultos en los EE. UU. recolectadas entre 1999 y 2000. Los investigadores utilizaron “relojes epigenéticos” (métodos avanzados que miden la edad biológica basándose en cambios en el ADN) para evaluar cómo la exposición a PFNA y PFOSA se correlacionaba con las tasas de envejecimiento.
Los resultados mostraron que concentraciones más altas de PFNA en hombres de 50 a 64 años estaban fuertemente asociadas con un envejecimiento epigenético más rápido. Si bien no se observó el mismo efecto en las mujeres, los investigadores sospechan que esta diferencia puede deberse a factores del estilo de vida como fumar, que puede exacerbar el impacto de estos contaminantes. La exposición al PFOSA también se relacionó con los biomarcadores del envejecimiento, aunque a través de mecanismos diferentes.
Por qué esto es importante
Los hallazgos sugieren que las alternativas más nuevas a las PFAS pueden no ser tan inofensivas como se pensaba anteriormente. Esto es importante porque las regulaciones a menudo se centran en sustancias químicas heredadas, dejando sin regular una gran cantidad de variantes no probadas. El estudio destaca la necesidad de realizar pruebas más exhaustivas y una supervisión más estricta de la producción de PFAS.
Los investigadores reconocen que el estudio muestra correlación, no causalidad. Es posible que otros factores contribuyan tanto a la exposición a las PFAS como al envejecimiento acelerado en los hombres. Sin embargo, la especificidad del vínculo entre PFNA y PFOSA en este grupo de edad justifica una mayor investigación.
“La mediana edad es una ventana biológica sensible en la que el cuerpo se vuelve más susceptible a los factores estresantes relacionados con la edad, lo que puede explicar por qué este grupo responde con más fuerza a la exposición química”, explica el epidemiólogo Ya-Qian Xu.
Las personas pueden reducir su exposición limitando los alimentos procesados y evitando el microondas en recipientes de plástico. Pero, en última instancia, se necesitan cambios sistémicos para abordar la contaminación generalizada de estos “químicos eternos”.





















