Más allá del instinto: cómo los nuevos descubrimientos están redefiniendo la inteligencia de los grandes simios

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Durante décadas, la línea entre los humanos y los grandes simios se trazó con un trazo claro y definitivo. Creíamos que éramos los únicos capaces de tener una imaginación compleja, un pensamiento racional y una profunda comprensión social. Sin embargo, un creciente conjunto de investigaciones científicas está desdibujando esas líneas, revelando que nuestros parientes más cercanos poseen vidas mentales mucho más sofisticadas de lo que jamás imaginamos.

Desde fiestas de té “imaginarias” hasta la revisión racional de creencias, los últimos hallazgos sugieren que la brecha cognitiva entre humanos y simios puede ser mucho menor de lo que se pensaba anteriormente.

El poder de la fantasía

En un estudio innovador publicado en Science, los investigadores documentaron algo que alguna vez se pensó que era exclusivamente humano: juegos de simulación.

En las instalaciones de Ape Initiative, un bonobo de 44 años llamado Kanzi participó en experimentos que probaron su capacidad para participar en “representaciones secundarias”: la capacidad de visualizar una realidad que no está físicamente presente. Al interactuar con jarras vacías y jugo “invisible”, Kanzi demostró que podía captar el concepto de una bebida imaginaria, eligiendo la taza “llena” incluso cuando no había líquido presente.

“Parece ser algo recurrente en nuestro campo donde la gente encuentra razones por las cuales los humanos son especiales y únicos, y luego los científicos… descubren que, en realidad, tal vez no seamos tan especiales después de todo”, dice Amalia Bastos, psicóloga comparada de la Universidad de St Andrews.

Racionalidad e Inteligencia Social

La definición de “animal racional” ha sido durante mucho tiempo un sello humano, pero estudios recientes muestran que los chimpancés son capaces de realizar deliberaciones lógicas.

  • Actualización de creencias: La investigación realizada en el santuario de la isla Ngamba en Uganda reveló que los chimpancés no se limitan a mantenerse firmes; revisan sus creencias cuando se les presenta evidencia más sólida. Si un chimpancé toma una decisión basándose en una señal débil y luego ve una señal más convincente, cambiará de opinión, un sello distintivo del pensamiento racional.
  • Teoría de la mente: Los científicos encuentran cada vez más evidencia de que los simios poseen una “teoría de la mente”: la capacidad de comprender que otros tienen sus propios pensamientos, deseos e intenciones distintos.
  • Memoria a largo plazo: Utilizando tecnología de seguimiento ocular, los investigadores descubrieron que los bonobos y los chimpancés pueden reconocer a compañeros sociales que no han visto en más de 25 años, lo que demuestra una profunda capacidad para la conexión social a largo plazo.

La complejidad de las culturas salvajes

Si bien gran parte de esta investigación se realiza en entornos controlados como zoológicos o santuarios, las observaciones en la naturaleza están revelando comportamientos aún más sorprendentes.

En Indonesia, los investigadores observaron a un orangután de Sumatra llamado Rakus usando una liana específica para tratar una herida facial. Las propiedades antibacterianas de la planta ayudaron a curar la herida, lo que marcó uno de los primeros casos registrados de un animal que utilizó plantas para la curación activa de heridas.

Además, los primatólogos han observado que los grandes simios poseen culturas distintas. Al igual que las sociedades humanas, diferentes comunidades de chimpancés desarrollan sus propios “lenguajes” y tradiciones de uso de herramientas:
– Un gesto específico de morderse una hoja puede indicar juego en un grupo pero intención sexual en otro.
– Una comunidad podría preferir los martillos de madera, mientras que otra utiliza piedra.

El dilema de la conservación: proteger el “patrimonio cultural”

Estos descubrimientos plantean una pregunta crítica para el futuro de la conservación. Actualmente, la mayoría de los esfuerzos se centran en preservar el número de especies para evitar su extinción. Sin embargo, expertos como la profesora Kristin Andrews sostienen que también debemos proteger la diversidad cultural.

Si se pierde una población específica de chimpancés, no sólo perdemos su ADN; perdemos su “conocimiento” único: su forma específica de comunicarse, fabricar herramientas e interactuar.

“Si conservamos el ADN del chimpancé… pero ese organismo que se crea no sabe nada de ser chimpancé, ese no es chimpancé. Eso es otra cosa.”

Mientras las siete especies de grandes simios enfrentan la amenaza de extinción, comienza la carrera para comprender sus mundos internos antes de que esas culturas únicas desaparezcan para siempre.


Conclusión: La evolución de la comprensión de la cognición de los simios sugiere que la inteligencia, la racionalidad y la cultura no son dominios humanos exclusivos, sino rasgos compartidos que exigen un enfoque más matizado sobre cómo protegemos a nuestros parientes biológicos más cercanos.