Додому Últimas noticias y artículos La doble amenaza: cómo las toxinas químicas y el cambio climático chocan...

La doble amenaza: cómo las toxinas químicas y el cambio climático chocan para afectar la fertilidad global

0

Un creciente conjunto de evidencia científica sugiere que la disminución global de la fertilidad no está siendo impulsada por un solo factor, sino por un peligroso “doble impacto”. Una nueva investigación indica que la exposición simultánea a químicos que alteran el sistema endocrino y los factores estresantes físicos del cambio climático (como el aumento de las temperaturas) probablemente crea un efecto aditivo o incluso sinérgico que acelera el daño reproductivo en muchas especies, incluidos los humanos.

El fenómeno del “doble golpe”

Si bien los científicos han estudiado durante mucho tiempo los impactos individuales de la contaminación y el calentamiento global, esta nueva revisión revisada por pares se centra en su intersección. El estudio, que analizó 177 artículos de investigación diferentes, destaca una brecha crítica en nuestra comprensión: a menudo observamos estos factores estresantes de forma aislada, pero los organismos vivos rara vez los enfrentan uno por uno.

Según la autora principal, Susanne Brander, de la Universidad Estatal de Oregón, el peligro reside en el impacto combinado.

“No sólo estás expuesto a uno, sino a dos, factores estresantes al mismo tiempo que pueden afectar tu fertilidad y, a su vez, el impacto general será un poco peor”.

Los principales impulsores del deterioro reproductivo

La investigación identifica dos categorías distintas pero superpuestas de estrés ambiental:

1. Productos químicos disruptores endocrinos (EDC)

Estas sustancias interfieren con los sistemas hormonales del cuerpo, que son esenciales para la reproducción. Son omnipresentes en la vida moderna y se encuentran en plásticos, bienes de consumo y procesos industriales. Los principales culpables incluyen:
* Microplásticos y bisfenoles (BPA): Relacionados con la alteración hormonal.
* Ftalatos: Se sabe que alteran la forma del esperma en los invertebrados y reducen el recuento de espermatozoides en los humanos.
* PFAS (“Forever Chemicals”): Asociado con una disminución de la calidad del esperma.

2. Estrés por calor provocado por el clima

A medida que el planeta se calienta, el entorno físico cambia de manera que impacta directamente las funciones biológicas:
* Temperatura y hormonas: Se ha demostrado que el estrés por calor altera la producción de hormonas en los seres humanos y afecta el desarrollo del esperma (espermatogénesis) en roedores y ganado.
* Determinación del sexo: En muchos peces, reptiles y anfibios, el sexo está determinado por la temperatura ambiental. El rápido aumento de las temperaturas puede desviar estas poblaciones hacia un solo sexo, amenazando la supervivencia de especies enteras.
* Agotamiento del oxígeno: Los climas cambiantes a menudo conducen a niveles más bajos de oxígeno en los ambientes acuáticos, lo que afecta aún más la salud reproductiva.

Una tendencia mundial hacia una menor fertilidad

Esta investigación llega en un momento crítico. Estudios anteriores ya han dado la voz de alarma sobre la salud reproductiva humana:
* Un estudio histórico de 2017 reveló que los niveles de esperma en los hombres occidentales habían disminuido más del 50 % en las últimas cuatro décadas.
* Las proyecciones del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud sugieren un “futuro de baja fertilidad”, con más del 75% de los países potencialmente cayendo por debajo de la tasa de reemplazo para 2050.

Los nuevos hallazgos sugieren que los “mecanismos de daño” biológicos pueden estar superpuestos. Por ejemplo, si un ave está expuesta tanto al aumento de las temperaturas como a contaminantes químicos como las PFAS, la disminución de la población resultante puede ser significativamente más grave que si se enfrentara sólo a una de esas amenazas.

El camino a seguir: soluciones sistémicas

Los expertos sostienen que abordar esta crisis requiere un enfoque doble: una acción climática agresiva y una regulación más estricta de las sustancias tóxicas. El estudio señala el Convenio de Estocolmo, que redujo con éxito el uso mundial de sustancias químicas nocivas como el DDT y los PCB, como modelo de cómo la política internacional puede mitigar los riesgos biológicos.


Conclusión: La convergencia de la contaminación química y el cambio climático crea una amenaza agravada para la biodiversidad y la fertilidad humana. Abordar esta crisis “aditiva” requerirá esfuerzos globales simultáneos para reducir el uso de químicos tóxicos y estabilizar la temperatura de la Tierra.

Exit mobile version