Un importante evento solar ha abierto un enorme agujero en la atmósfera del Sol, desatando una llamarada solar de clase M5,7 y una nube de partículas cargadas que pueden desencadenar auroras en la Tierra. Si bien el impacto inmediato se limitó a breves interrupciones de radio, la persistente nube de plasma solar podría resultar en una tormenta geomagnética menor, ofreciendo a los observadores del cielo en regiones de altas latitudes la oportunidad de ver la aurora boreal.
El impacto inmediato: apagones de radio y dinámica solar
El domingo 10 de mayo, los científicos del Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) registraron una erupción solar de clase M5.7. Esta clasificación sitúa a la erupción en la segunda categoría más fuerte, justo por debajo de las llamaradas de clase X más intensas.
El principal efecto inmediato fue electromagnético. Las llamaradas solares son ráfagas repentinas de radiación que viajan a la velocidad de la luz. Debido a que se mueven tan rápido, llegan a la Tierra casi instantáneamente después de ser observados. Si bien el campo magnético y la atmósfera de la Tierra nos protegen de la radiación dañina, la intensa energía de esta llamarada provocó apagones de radio temporales en el lado iluminado del planeta. Estas interrupciones afectan las comunicaciones por radio de alta frecuencia que dependen del rebote de señales en la atmósfera superior.
¿Qué viene después? Un “golpe de reojo”
A diferencia de la radiación instantánea de una llamarada, la erupción también expulsó una Eyección de masa coronal (CME). Se trata de una nube de plasma solar y campos magnéticos que se mueve más lentamente. La pregunta crítica para la Tierra es si esta nube nos golpeará directamente o no alcanzará por completo.
Según los modelos de la NOAA, se espera que la mayor parte del material CME pase detrás de la órbita de la Tierra. Sin embargo, los funcionarios advierten que no se puede descartar un “golpe indirecto”. Se prevé que esta interacción ocurra entre finales del 12 de mayo y las primeras horas del 13 de mayo.
“El modelado de la CME resultante indica que una gran parte del material debería pasar muy por detrás de la órbita de la Tierra… no se puede descartar un golpe indirecto o una llegada de choque a última hora del 12 de mayo a las primeras horas del día 13…”.
— Portavoz del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA
¿Veremos auroras?
Si la CME hace contacto, se espera que genere una tormenta geomagnética de clase G1. En la escala de tormenta geomagnética de cinco puntos (G1 a G5), G1 se considera menor. Sin embargo, “menor” no significa “invisible”.
- Visibilidad de la aurora: Las tormentas G1 pueden producir auroras visibles en áreas de latitudes altas, como el norte de Michigan, Maine y partes de Canadá y Escandinavia.
- Impacto en la infraestructura: La tormenta puede causar fluctuaciones débiles en las redes eléctricas e impactos menores en las operaciones de los satélites. También puede afectar sutilmente a los animales migratorios que navegan utilizando el campo magnético de la Tierra.
El espectáculo visual ocurre cuando partículas cargadas del sol chocan con gases en la atmósfera superior de la Tierra. El oxígeno produce luces verdes y rojas, mientras que el nitrógeno crea tonos azules y morados, según el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
Contexto: Un sol en transición
Este evento ocurre en el contexto de un ciclo solar altamente activo. El sol opera en un ciclo de actividad de aproximadamente 11 años, con picos conocidos como “máximo solar”. El ciclo actual probablemente alcanzó su punto máximo a principios de 2025. Aunque los modelos teóricos sugieren que la actividad solar ahora está disminuyendo, el sol sigue teniendo energía.
La fuente de esta reciente llamarada fue la Mancha Solar 4436, una región de intensa actividad magnética. Esta mancha solar ha sido particularmente volátil; Los informes indican que expulsó al menos cinco CME la semana pasada mientras se encontraba en el lado opuesto del sol. Mientras las manchas solares activas sigan mirando a la Tierra, persistirá la posibilidad de que se produzcan más llamaradas y tormentas geomagnéticas.
Conclusión
Si bien la reciente llamarada M5.7 causó solo interrupciones menores en las comunicaciones, la eyección de masa coronal asociada presenta una oportunidad realista para observar auroras en las regiones del norte a finales de esta semana. A medida que el Sol sale de su fase de máxima actividad, estos eventos sirven como recordatorio de que nuestra estrella sigue siendo una fuerza dinámica capaz de influir directamente en el medio ambiente de la Tierra.





















