Es difícil cultivar alimentos cuando no se tiene un terreno sobre el que apoyarse.
En Londres. Especialmente ahora.
Los activistas quieren un cambio. No sólo en espíritu sino en estatuto. Piden al Ayuntamiento que establezca un “Derecho a Crecer” en toda la capital. Liberaría tierras públicas no utilizadas para huertos comunitarios. La idea es realmente simple. Tome los espacios desperdiciados. Conviértelos en comestibles.
Algunos lugares ya se han dado cuenta de esto. Houslow. Southwark. Máquina de alquiler. Han implementado sus propias versiones de la política. Los terrenos baldíos se están convirtiendo en huertos y huertos. Funciona donde existe. Pero ¿por qué detenerse en unos pocos distritos? La Autoridad del Gran Londres necesita dar un paso al frente. Se está instando a un modelo estandarizado para los treinta y dos distritos más la propia City de Londres.
La presión viene con los datos.
La Asamblea Popular de Londres sobre Alimentación, Naturaleza y el “Derecho a Crecer” acaba de publicar un informe. Establece doce demandas específicas. El objetivo es ambicioso. Hacer que la capital sea más verde y más comestible para 2035. Eso suena poético. Los detalles son administrativos. Necesitamos funcionarios dedicados al crecimiento comunitario en cada condado. El cultivo de alimentos debe integrarse desde el principio en las futuras estrategias de salud y planificación.
El Ayuntamiento afirma que ya está aumentando el acceso a los espacios verdes. Esa es su línea. Pero mira las colas.
Al menos 30.501 londinenses esperan un trozo de tierra.
Treinta mil quinientas personas. Esa cifra proviene de una solicitud de libertad de información de 2023 manejada por Greenpeace. Revela un lado de la oferta roto. La demanda aplasta la disponibilidad. Dieciséis distritos simplemente han dejado de aceptar nuevas solicitudes de adjudicaciones. Están llenos. Libros cerrados.
Esperar. Quizás se pregunte por qué la espera es tan larga.
En Camden. La lista puede extenderse por doce años. Doce años. Imagínese planificar su huerto durante un horizonte de una década. En Islington. Sólo hay ciento seis parcelas disponibles. Sólo ciento seis. Para unos diecisiete mil hogares que ni siquiera tienen patio trasero. Las matemáticas son crueles.
El actual sistema de mosaicos no es suficiente. Es reactivo. Quienes presionan por el derecho a crecer dicen que debe ser estructural. Un derecho básico a cultivar sus propios alimentos en terrenos públicos que están vacíos. No es un artículo de lujo. Es infraestructura.
Aún no está claro si el alcalde escucha. El informe está sobre el escritorio. La tierra vacía está bajo nuestros pies. Todavía estamos cavando en los márgenes.





















