Cómo Patrick Swayze se convirtió en un ícono de Hollywood a través de la danza y el drama

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Patrick Swayze no era sólo un actor. Era un bailarín que se convirtió en estrella de cine. La mayoría de la gente lo conoce por dos papeles específicos que definieron una era del cine. El primero fue Johnny Castle en Dirty Dancing. El segundo fue Sam Wheat en Ghost. Ambas películas fueron grandes éxitos. Ambos confiaron en el físico de Swayze.

Su momento decisivo llegó en 1987. Interpretó a un seductor instructor de baile en el romance Dirty Dancing. El papel mostró su experiencia en ballet y jazz. Le valió una nominación al Globo de Oro. Los críticos lo notaron. El público acudió en masa a los cines.

Tres años después, lo volvió a hacer. Ghost estrenada en 1990. La película lo emparejó con Demi Moore y Whoopi Goldberg. Su interpretación de un arquitecto asesinado con poderes telequinéticos le aseguró el estatus de protagonista. Recibió su segunda nominación al Globo de Oro por este papel.

El legado de Swayze se basa en estos dos pilares. Demostraron que podía llevar una película con profundidad emocional y gracia atlética.