Los grandes simios se besan para mantener la paz social, sugiere un nuevo estudio

0
15

Los humanos a menudo se aferran unos a otros cuando las cosas se ponen difíciles. Los grandes simios hacen lo mismo. Una nueva investigación indica que el afecto físico (abrazos, besos, caricias suaves) sirve como un antiguo mecanismo para generar confianza. No es sólo un comportamiento blando. Es estrategia.

Los científicos de la Universidad de Durham observaron chimpancés y bonobos en la República Democrática del Congo y Zambia. ¿El objetivo? Comprender por qué estos primates utilizan el contacto físico para tranquilizarse unos a otros. Se centraron específicamente en los momentos previos a los conflictos. Generalmente durante la comida.

Los resultados desafiaron un estereotipo común. La gente piensa que los chimpancés son puramente agresivos. Eso está mal. El estudio encontró que los chimpancés mantienen un contacto íntimo y cercano antes de eventos estresantes. Se metieron los dedos en la boca. Se abrazan. Se inclinan.

“Es como un ‘nosotros’ en lugar de un ‘yo'”, explicó la profesora Zanna Clay. Ella llama a este comportamiento un “grito de guerra”. Piense en un equipo de fútbol reunido antes de un partido de campeonato. El estrés es alto. Lo que está en juego es real. Pero el grupo se mantiene unido.

Para ver esto en acción, los investigadores establecieron un escenario específico. Imitaron la alimentación natural en la naturaleza. Usaron maní. Es un regalo sencillo. Pero en un entorno cautivo, la comida puede provocar tensión. Los simios sabían que llegarían los cacahuetes. Se prepararon para ello. Y se acercaron a sus compañeros.

¿Cómo mantienen la paz los grandes simios?

Quizás te preguntes: ¿por qué es importante esto? Porque cambia la forma en que vemos las estructuras sociales de los primates. A menudo proyectamos la política humana sobre los animales. Pero esto sugiere algo más profundo. Algo mayor. La necesidad de tocar. Para conectar. Para calmar el sistema nervioso antes de un enfrentamiento.

El estudio se centró en dos tipos de grandes simios. Chimpancés. Bonobos. Ambos son nuestros parientes más cercanos. Ambos viven en sociedades complejas. Los investigadores los observaron interactuar en dos santuarios diferentes. Esta configuración permitió una observación naturalista. Evitó las limitaciones artificiales de un laboratorio.

El comportamiento fue consistente. Antes de un evento potencialmente conflictivo. Antes de que llegara la comida. Los simios se juntaron. Se tranquilizaron mutuamente. Se tocaron. Se abrazaron. Fue un esfuerzo colectivo para controlar el estrés. No uno individual.

La ciencia detrás del afecto de los primates

Lo que hace sorprendente este hallazgo es la naturaleza del contacto. No fue sólo una palmadita en